Acabamos el informe y nos fuimos a un último café.
Nada nuevo bajo el sol.
Casi todo bajo control salvo las máquinas de la sección de envasado, que ahí pronto pasará algo gordo.
Nada más sentarse, en automático, sacó el ordenador, un cable y conectó el teléfono.
– Oye, toma mi cargador que lo cargará más rápido.
– No. No lo entiendes, ahora todo es nube y ya no hay memorias de la empresa. Tampoco te puedes enviar cosas al correo personal porque es robo de información. Pero nadie dijo nada de la memoria del teléfono. Ahí guardo lo que debo de guardar. Si algún día se presenta la policía, será lo que entregue.
Así está el patio en algunos sitios.